martes, 27 de marzo de 2012

61- El Estropajo creciendo con amor II


 
Bueno, la situación era la siguiente, estaba yo, en la casa de no se quién, bailando un lento de moda a los once años con la mina más linda y trola de la escuela (no explico más, repasen el post anterior manga de vagos). La canción estaba en su punto álgido, y en ese momento siento como que Victoria me abraza más fuertecito. Miren: Si a los treinta y pico los hombres con “experiencia” no sabemos interpretar el errático lenguaje corporal de una mujer… ¡Imagínense a los once lo idóneos que éramos! Pero en ese momento sentí que era la oportunidad mandar todo el equipo al ataque:

- Estás muy linda hoy Mavi- Entiéndase María Victoria.

-¿Ah? – Por lo visto ella no entendió un pedo.

- Que estás muy linda- Insistí levantando la voz por sobre el “when you're close to me,i can feel your heart beat" de Phill Collins

- ¡Ah! Gracias- Dijo sin ningún tipo de entonación.

- Mira Mavi, yo gusto mucho de vos…- Frase solo para nostálgicos, ¡Un verdadero suicidio intelectual!

- Esteeem, mira, me pareces muy lindo peroooooo – Dijo monocorde.

- Pero ¿Qué? – Pregunté viendo como mis posibilidades se escapaban como De la Rúa en el helicóptero.

- En este momento me gusta mucho Carlitos, y estoy viendo si “se me larga” esta noche, si no hace nada, arreglamos para el lunes ¿Dale? – Inquirió como si se tratase de un turno con el dentista.

- Ehhhhh, bueno, dale.

Y no pude decir nada más, me limité a soltarle la cintura al momento que Phill soltaba la frase “wouldn't you agree, baby you and me got a groovy kind of love”, y me hice hacia atrás despacio, como quién deja un castillo de cartas y no quiere que el retumbar de los pasos lo tire.
Media hora mas tarde La Chueca se había puesto de novio con Carlitos, quien se pavoneaba con la codiciada presa de la mano por la casa.
Ese es el primer tropezón romántico del que puedo acordarme (sin contar el de mi maestra de jardín de infantes, y el de mi vecina de la otra cuadra, doce años mayor que yo).
No volví a intentar nada con La Chueca hasta que egresamos, pero volví a encontrarla cuando yo cursaba cuarto de secundaria, yo había dejado de ser enano, pero seguía siendo un imbécil, iba por la calle con los auriculares al mango, Phill Collins y Chris de Burgh habían dado paso a Kurt, James y Kirk y a algunos otros personajes de los que no voy  a hacer mención por temor a las gastadas:

- Estrop… ¡Eh! ¡So’ vo’! – Vociferó al oído sacándome los auriculares y atentando contra la salud de mi tímpano.

- Hola ¿Cómo andás?- Ahora el monocorde era yo, pero no por resentido si no por que no sabía quién puta era.
Sinceramente estaba irreconocible, un poco más grande, y no solo de edad, si no de anchura, y cuando digo un poco más grande, me refiero a unos veinte kilos, veinte kilos por cada pierna.

- ¿No te acorda’ de mi? ¡Soy La Chueca boló! ¡La Mavi! – Dijo agitando los brazos como si fuera a atajarle un penal al Diego.
Ahora si la reconocía, me tenté mucho de decirle “estás hecha poronga mami”, pero opté por actuar como un caballerito.

- ¡Cómo no me voy a acordar de vos! Estás divina – Mentiroso de orto.

- Que uniformecito de colegio cheto ¿Eh? Tas lindo pendejo. ¿ Te acorda’ como me querías voltea’ cuando estábamo’ en la e’cuela? ¿Eh? ¿Te acordaaaaa’?- y mientras decía esto movía la cabeza de adelante hacía atrás, como asintiendo, y yo no sabía si realmente me había visto lindo o se imaginaba el bife a caballo que la esperaba en casa para almorzar. Debo confesar que en ese momento sentí un poquito de miedo, tanto como para subirme en el primer bondi que parase en esa esquina, así me llevase a la mismísima mierda.

- Ehhhh, si, colegio… Mirá, justo me agarraste con poco tiempo, cualquier cosa nos vemos ¿Eh? – Y yo pensaba “por favor Diosito mandame un salvavidas, te juro que no me pajeo ni fumo nunca más”.

- Pero ¡e’pera! ¿Cuándo queré’ que nos veamo’? Así te llevo a mi casa – Sinceramente la idea de sexo con un personaje de ese calibre, a esa altura de mi vida, rozaba más con la idea de la zoofilia que otra cosa, así que justo al momento en que el inconfundible  freno del bondi sonaba a mis espaldas, y con un pie en las escaleras le dije:

- ¿Te parece dentro de unos cinco?

-¿Días? – Preguntó.

- ¡Si, si!- Dije, y nunca más volví a pisar esa zona de mi ciudad. Por temor a ser violado por Mavi, o peor… Ser devorado por ella.

1 comentario:

  1. PUEDEN PASAR DOS COSAS EN LA VIDA, UNA DECIR "ME LA VOY A COGER POR EL SIMPLE HECHO QUE ME LA DEBE COMO VUELTO CON CARAMELOS Ó HACER LA JUSTA Y DECIR "ESTAS HECHO UN ESCRACHO Y POR SUERTE DE CHICO NO ME ENAMORE DE VOS POR QUE SINO AHORA SOLO TRABAJARIA PARA DARTE DE COMER"... (EL NECRO)

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