miércoles, 12 de enero de 2011

19- Lula

Pasé, la vi, y ¡Zas! Amor a primera vista, éramos el  uno para el otro, de cuerpo sedoso, una figura única, roja como el fuego y temperamental como ninguna, tenía que ser mía.
Llevarla a casa iba a acarrearme problemas, con absolutamente todo el mundo, desde mis viejos que me iban a decir que esa relación era peligrosa para mi, hasta mis amigos, a los cuales seguramente le iba a caer mal, al punto de dejar de visitar el depto simplemente por que ella se encontrase allí.
Nada de eso me importó, solo por el simple hecho de tenerla y saber que al gato negro le iba a provocar un derrame cerebral sabiendo que esta belleza dormía conmigo en casa.
Dos días más tarde instalada en su pecera correctamente ambientada “Lula” un tarántula usambara naranja me hacía compañía llenando mi vida de telarañas (literalmente) venenoso peligro.
Para mi sorpresa mis amigos lo tomaron bien, es más, Lula se transformó en la mimada el grupo, pero el que no lo tomó muy bien fue mi administrador, quien creo que todavía debe tener pesadillas de pelos naranjas y colmillos negros.

1 comentario:

  1. Cuando me ecuerdo de ese bicho que tenías en tu casa me corre un frío por la espalda. Buen recuerdo bebito.

    ResponderEliminar